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El despliegue del 5G en Chile: cómo la tecnología móvil está cerrando la brecha digital

Las cifras de la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile (Subtel) correspondientes al primer semestre de 2026 dibujan un escenario que merece mirar de cerca: las conexiones 5G crecieron un 31,8%…

El despliegue del 5G en Chile: cómo la tecnología móvil está cerrando la brecha digital

Estadísticas 1er semestre Subtel: el 5G acorta distancias con el 4G y la brecha baja a 627 mil conexiones

Las cifras de la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile (Subtel) correspondientes al primer semestre de 2026 dibujan un escenario que merece mirar de cerca: las conexiones 5G crecieron un 31,8% interanual y la distancia respecto al 4G se redujo a apenas 627 mil suscripciones. Aunque se trata de datos del país andino, la lectura interesa a quienes acompañamos procesos de alfabetización digital y conectividad comunitaria, porque evidencia cómo las decisiones de política pública pueden empujar —o frenar— la apropiación tecnológica en los territorios.

Cuando un porcentaje cuenta una historia

¿Qué ocurre cuando una tecnología nueva deja de ser solo promesa y empieza a sumar usuarias y usuarios reales? Subtel lo cuenta con un número: 31,8% más de conexiones 5G en un año. Pero detrás del porcentaje hay algo más importante que el titular: una decisión de despliegue que acercó la red a personas que antes solo podían elegir entre contratos antiguos o quedarse sin cobertura suficiente. La brecha entre 5G y 4G, que llegó a ser enorme, hoy se mide en cientos de miles y no en millones. Esa es la magnitud que transforma la conversación: ya no hablamos de una tecnología experimental, sino de una alternativa cotidiana que empieza a competir en igualdad de condiciones.

Fibra óptica rural: el otro frente de la brecha

El mismo impulso se replica en zonas donde la cobertura siempre llega tarde. El Gobierno de Chile adjudicó a Mundo Telecomunicaciones un proyecto para tender más de 600 kilómetros de fibra óptica en 33 localidades de la región de Aysén, con una inversión superior a 7.600 millones de pesos aportados por el Gobierno Regional y la propia Subtel. Casi 8 mil hogares —en comunas como Coyhaique, Aysén, Cisnes, Las Guaitecas, Chile Chico y Tortel— pasarán de una conectividad rural del 39% a una red troncal conectada, con planes residenciales garantizados de hasta 1 Gbps por 11.989 pesos mensuales. Según el reporte, localidades como Las Guaitecas y Tortel carecían de fibra óptica en los hogares hasta ahora. ¿Qué cambia cuando una escuela rural, una pyme familiar o un centro de salud puede, por primera vez, confiar en su conexión?

Qué aprender para el trabajo de base

Para quienes tejemos redes de alfabetización digital, la lección no está en copiar el modelo, sino en entender la lógica que lo hace funcionar. Tres pistas prácticas que sí podemos trasladar a nuestro contexto:

1. La brecha se cierra cuando hay decisión presupuestaria sostenida, no solo anuncios. Los fondos públicos de telecomunicaciones existen justamente para llegar donde el mercado no llega solo.

2. Una tarifa social con velocidad garantizada protege a las familias de la incertidumbre y permite planificar formación en línea, trámites y teleconsulta sin sobresaltos.

3. Antes de desplegar tecnología conviene preguntar a la comunidad qué necesita hacer con ella: educación a distancia, comercio local, salud, seguridad. La infraestructura se sostiene cuando responde a saberes locales y usos concretos, no cuando llega sin preguntar.

La próxima vez que en un taller alguien pregunte "¿y para qué queremos 5G si apenas tenemos señal?", quizá la mejor respuesta sea esta: cada salto técnico deja de ser lejano cuando se planifica con presupuesto realista, tarifas justas y diálogo abierto con el territorio.