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Redes comunitarias: cómo situar a las personas en el origen de la conectividad digital

La edición número 95 del boletín de redes comunitarias de la Association for Progressive Communications (APC) propone una idea que, traducida al lenguaje de cada día, suena casi obiesta.

Redes comunitarias: cómo situar a las personas en el origen de la conectividad digital

Cuando la comunidad deja de ser el final del cable y se convierte en el inicio

Si alguna vez hemos tendido una manguera en el patio, sabemos que lo importante no es dónde termina el agua, sino desde dónde la hacemos llegar. El boletín lo explica así: durante años se ha hablado de la conectividad del "último kilómetro", como si las comunidades fueran el eslabón final al que hay que alcanzar. La propuesta que recorre este número es invertir esa mirada —pasar del último tramo al primero, y colocar a las personas en el centro, no en la periferia de la red.

Aprendizajes que se comparten, no que se imponen

Uno de los datos que trae consigo la publicación es la celebración del primer Bootcamp de Conectividad Centrada en la Comunidad en Asia, con cuarenta participantes de iniciativas locales de conectividad. No se trata de un curso académico al uso, sino de un espacio donde quienes ya están tendiendo redes en sus territorios comparten qué funciona, qué se rompe y qué conviene probar antes de invertir tiempo y esfuerzo.

Junto a esto, el boletín abre dos puertas especialmente útiles para quienes acompañan procesos comunitarios:

  • Un repositorio colectivo de aprendizaje, pensado para guardar e intercambiar materiales de capacitación creados por y para redes comunitarias. Está abierto a aportes en cualquier idioma.
  • Una investigación reciente sobre "Telecomunicaciones para la autonomía", elaborada a partir del trabajo de Radio Tosepan Limakxtum y Wiki Katat en la Sierra Norte de Puebla, México, disponible en español.

Ambas herramientas invitan a algo que en alfabetización digital conocemos bien: nadie aprende solo, y mucho menos cuando lo que está en juego es el acceso a la tecnología como derecho cotidiano.

Por qué importa aquí, a pie de calle

En países como Nicaragua, donde la brecha digital todavía se nota en la velocidad con la que un vídeo se queda colgado o en la señal que desaparece a pocos kilómetros de la cabecera municipal, la diferencia entre esperar a que alguien "llegue hasta nosotros" o construir nuestra propia infraestructura no es un matiz teórico. Es una decisión que afecta a cómo se organiza una escuela rural, un puesto de salud o un proyecto productivo.

El boletín forma parte de la iniciativa Local Networks (LocNet), impulsada por APC y Rhizomatica junto a comunidades y organizaciones de apoyo en África, Asia y América Latina. Para quienes acompañan proyectos de apropiación tecnológica, conviene seguir de cerca tres pistas concretas que deja esta edición: cómo se documentan los bootcamps asiáticos, qué materiales se van sumando al repositorio y de qué manera experiencias como la mexicana pueden servir de espejo para los tejidos sociales locales.

La tecnología, al final, no se entiende desde el centro de operaciones de una gran operadora, sino desde la vereda donde una antena comunitaria empieza a funcionar porque la comunidad decidió que merecía la pena intentarlo.