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Seguridad jurídica y conectividad: las lecciones de Guatemala para el desarrollo digital

De acuerdo con un informe reciente de la GSMA, la asociación global de la industria móvil, casi la mitad de la población guatemalteca vive en zonas con cobertura móvil y aun así no usa el servicio.

Seguridad jurídica y conectividad: las lecciones de Guatemala para el desarrollo digital

Esa fotografía describe mejor que cualquier mapa la verdadera brecha digital, la que también se vive a diario en Nicaragua, y el reporte "Guatemala 2030: Políticas para la (r)evolución digital" trae consigo pistas útiles para repensar nuestro propio camino.

Lo que ya está edificado (y por qué conviene mirarlo)

Según el documento, en los últimos diez años los operadores han invertido alrededor de 3.000 millones de dólares en infraestructura de red en Guatemala. El resultado: 95% de cobertura poblacional de redes móviles, 11,4 millones de suscriptores únicos y un lugar propio en la historia regional como primer país centroamericano en lanzar 5G comercial, en 2022. Hoy esa red de quinta generación alcanza a cerca del 40% de la población y supera los 4 millones de personas usuarias activas.

La subasta de espectro de las bandas de 700 MHz y 2,5 GHz, realizada en 2023, aparece en el informe como pieza clave de este salto. Cuestionar retroactivamente ese proceso, advierte la GSMA, abriría un escenario de incertidumbre jurídica que frenaría la expansión del 5G y pondría en riesgo los servicios ya ofrecidos a la población.

La brecha que no aparece en los mapas

Aunque la cobertura móvil alcanza al 95%, el 49% de la población guatemalteca vive en zonas con señal y aun así no utiliza el servicio. ¿Qué está pasando en ese trecho que va de la antena al bolsillo? Ahí se mezclan la asequibilidad de los dispositivos, la falta de habilidades digitales y, muy especialmente, las brechas de género: las mujeres guatemaltecas tienen un 9% menos de probabilidades que los hombres de usar internet móvil. "Tener señal" deja de ser sinónimo de inclusión cuando estas capas se acumulan.

Tres pistas para empezar a actuar desde lo local

El documento propone diez recomendaciones de política pública articuladas en dos ejes. El primero conecta de lleno con lo que hacemos a pie de calle: diseñar programas de expansión con metas medibles, incorporar las necesidades de las mujeres de forma explícita en productos y políticas, y priorizar la educación digital. El segundo se centra en espectro y despliegue: mantener reglas estables, publicar hojas de ruta con neutralidad tecnológica y eliminar barreras que desalienten la inversión sostenible.

Para quienes acompañamos procesos de apropiación tecnológica en los territorios, la lectura de fondo es esta: no alcanza con tender cables. La conectividad se consolida cuando hay reglas estables que permiten invertir a largo plazo y, al mismo tiempo, cuando las personas cuentan con dispositivos accesibles, formación cercana y condiciones reales para usar lo que ya llega hasta sus barrios. En Nicaragua, esa sigue siendo la tarea pendiente que el espejo guatemalteco nos devuelve con bastante nitidez.