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Cómo el programa Territorios Conectados impulsa la brecha digital en Bolívar

Con una brecha digital rural próxima al 30% y siete de cada diez personas en situación de pobreza digital —cifras del Ministerio de las TIC recogidas por Revista Metro—, la senadora colombiana Nadia…

Cómo el programa Territorios Conectados impulsa la brecha digital en Bolívar

Con una brecha digital rural próxima al 30% y siete de cada diez personas en situación de pobreza digital —cifras del Ministerio de las TIC recogidas por Revista Metro—, la senadora colombiana Nadia Blel Scaff ha impulsado la distribución de equipos informáticos en escuelas rurales del Departamento de Bolívar mediante el programa "Territorios Conectados". La intervención se ejecuta en alianza con la Oficina Comercial de Taipéi y articula tres eslabones —legislador, cooperación internacional, gobierno local—, un patrón de gobernanza que puede servir de referencia operativa para reducir asimetrías de acceso a internet en contextos con problemáticas estructurales similares.

Despliegue territorial: tres nodos

La jornada de entrega se concretó en la Institución Educativa Rafael Núñez, en el corregimiento de San Andrés (jurisdicción de Córdoba Tetón), y en la Institución Educativa Técnica en Informática Aníbal Noguera Mendoza, en el municipio de Zambrano. Participaron los alcaldes Carlos Álvarez Támara y Gabriel Murillo Argel, además de rectores y familias de la zona. Por parte de Taipéi intervino su representante en Colombia, Victor Sheng-Hung Chu. La cadena operativa se descompone así:

  • Legislador: financia la gestión y desbloquea cuellos de botella administrativos.
  • Cooperación internacional: aporta hardware sin coste fiscal directo.
  • Gobierno local: facilita el acceso a la comunidad y legitima la intervención.

Cada nodo cubre una variable distinta —política, técnica, social—; ninguno por sí solo garantiza conectividad sostenible.

Parámetros técnicos sin publicar

El comunicado no detalla tres métricas críticas para auditar el impacto real de la dotación:

  • Ancho de banda previsto para las aulas receptoras.
  • Tipo de acceso —fibra óptica, radioenlace, satélite— y latencia asociada.
  • Plan de mantenimiento, formación docente y reposición de equipos a 3-5 años.

Sin estos datos, la evaluación queda incompleta. Para replicar el esquema en otro contexto —incluido el nicaragüense—, conviene exigir indicadores públicos de uso efectivo y de sostenibilidad del enlace, no solo cifras de equipos entregados. La auditoría externa debería cuantificar resultados antes de plantear un escalado nacional.

Conectividad rural: lecciones transferibles

En Centroamérica, donde la penetración de fibra óptica y la cobertura móvil 4G presentan diferencias marcadas entre cabeceras departamentales y comunidades dispersas, el modelo colombiano ilustra un patrón y deja en sombra dos elementos:

  • Aporta una ruta institucional para articular cooperación exterior con gobiernos locales, reduciendo costes de transacción política y evitando la duplicación de esfuerzos.
  • Omite el componente de espectro radioeléctrico, decisivo para la propagación en zonas rurales mediante bandas bajas (700-900 MHz), más eficientes en cobertura que las bandas altas, y por tanto clave para optimizar cualquier plan de conectividad rural en Nicaragua.

Antes de planificar nuevas dotaciones de hardware, una estrategia de reducción de la brecha digital exige cartografiar primero la infraestructura existente: puntos de presencia de fibra, torres con energía estable y espectro asignado o disponible. Solo sobre esa línea base se puede calcular el retorno real de cada inversión.