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La fibra óptica como motor estratégico para cerrar la brecha digital en Perú

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de Perú, según publicó La República, ha situado el despliegue de fibra óptica como infraestructura crítica para ampliar el acceso a internet y…

La fibra óptica como motor estratégico para cerrar la brecha digital en Perú

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de Perú, según publicó La República, ha situado el despliegue de fibra óptica como infraestructura crítica para ampliar el acceso a internet y reducir la brecha digital. El planteamiento coincide con la presentación del primer Índice de Conectividad Distrital (ICD) peruano, herramienta que evalúa cobertura, calidad, acceso y uso de telecomunicaciones en los 1.891 distritos del país. Para el debate sobre conectividad en Nicaragua, el episodio aporta una referencia metodológica: antes de proyectar nuevos tendidos, se requiere medir la conectividad existente con criterio territorial.

De la infraestructura al uso eficiente

En un encuentro organizado por INICTEL-UNI y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la viceministra de Comunicaciones, Dalia Suárez Salazar, sostuvo que la fibra óptica requiere planificación, inversión sostenida y un marco regulatorio que facilite el despliegue. La afirmación cuantifica un cambio de fase: la capacidad de transporte ya no depende solo de kilómetros instalados, sino de la operación de la red para sostener servicios en la nube, videollamadas, plataformas educativas, inteligencia artificial y, en el corto plazo, el tráfico asociado a la expansión de 5G. El tendido es condición necesaria, pero no suficiente, si no se garantiza el uso eficiente de la red.

El ICD como termómetro territorial

El ICD peruano clasifica los distritos en cuatro grupos para orientar intervenciones diferenciadas. Lima Cercado aparece con el mayor nivel de conectividad; varias jurisdicciones amazónicas figuran entre los territorios con mayores desafíos. El indicador clave: la medición no se limita a presencia física de red, sino que incorpora cobertura efectiva, calidad del servicio, acceso de los hogares y uso real. Esa matriz permite priorizar inversión allí donde la brecha es estructural, no donde el retorno comercial es inmediato. En paralelo, BioBioChile informa que Mundo Telecomunicaciones se adjudicó el proyecto Fibra Óptica de Última Milla Aysén, con más de 600 kilómetros de despliegue en seis comunas, alcance a unas 7.000 familias rurales e inversión cercana a 8.000 millones de pesos, financiados por el Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones (FDT) y el Gobierno Regional. El caso confirma que, en zonas de baja densidad, la fibra solo llega cuando existe un fondo público específico que absorba la falta de rentabilidad inmediata.

Qué evaluar desde Nicaragua

Cuatro criterios transferibles al contexto nicaragüense:

  • Sustituir el indicador de kilómetros desplegados por métricas combinadas de cobertura, calidad y uso efectivo.
  • Incorporar un índice municipal que diferencie zonas urbanas, rurales y de difícil acceso geográfico.
  • Vincular los proyectos de fibra a un mecanismo de financiamiento público similar al FDT chileno, que haga viable el despliegue en territorios con baja densidad.
  • Auditar la regulación para reducir barreras administrativas y garantizar competencia efectiva entre operadores.

La secuencia operativa que se desprende de los casos peruano y chileno es nítida: medir primero, tender después y exigir uso solo cuando la infraestructura esté operativa. Sin ese orden, la fibra óptica queda como capacidad instalada y no como infraestructura al servicio de la conectividad.