Noticia

La ONU sitúa la conectividad digital como motor esencial para el desarrollo económico

La Organización de las Naciones Unidas vuelve a situar la conectividad en el centro de la conversación sobre desarrollo.

La ONU sitúa la conectividad digital como motor esencial para el desarrollo económico

Tal y como recoge EcoPortal.net, el organismo sostiene que invertir en infraestructura digital es una de las palancas más decisivas para dinamizar las economías y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial el número 9, dedicado a la sostenibilidad de la industria, la innovación y la infraestructura.

Una brecha que todavía deja fuera a millones

Aunque los datos globales invitan a cierto optimismo —el 96 % de la población mundial está, en teoría, al alcance de una red de banda ancha móvil y la cobertura 5G alcanza ya al 55 %—, la ONU recuerda que un 4 % de las personas seguía completamente aislada del ecosistema digital en 2024. Esa franja, que no es marginal, concentra a buena parte de las comunidades rurales y de los países menos adelantados, donde la falta de red condiciona el acceso a la sanidad, la educación y los mercados.

¿De qué sirve hablar de innovación si todavía hay territorios enteros sin una señal estable? La pregunta no es retórica: sin infraestructura, las demás políticas digitales se quedan en papel.

Qué implica esto en comunidades como la nicaragüense

Para quienes acompañamos procesos de alfabetización digital en el día a día, el mensaje de la ONU se traduce a una idea muy concreta: antes de cualquier curso o aplicación, hace falta que la conexión llegue. Cuando una familia puede navegar desde su comunidad, se abren puertas que antes parecían cerradas: trámites bancarios, consultas médicas a distancia, pequeños negocios que venden más allá del mercado local. Por eso, insistir solo en el "uso de la tecnología" sin pedir inversión pública en redes es, en la práctica, dejar a medio camino a quienes más necesitan esa palanca.

Conviene, además, no romantizar la conectividad: ampliar la cobertura sin pensar en asequibilidad, electricidad estable o acompañamiento comunitario reproduce viejas desigualdades con herramientas nuevas. La infraestructura, para que transforme la vida cotidiana, necesita ir de la mano de los saberes locales y de un tejido social que la sostenga.

Movimientos que conviene seguir de cerca

Mientras el debate global se reactiva, también se concretan anuncios regionales. BNamericas informa de que el BID cierra nuevas inversiones en infraestructura digital regional, con foco en torres y fibra. Estrategias de Inversión, por su parte, pone el acento en los centros de datos como infraestructura con un fuerte corazón energético, y DPL News describe cómo un operador como Claro acelera la transformación digital de Santander con 5G y fibra óptica.

No son cifras de Nicaragua, pero marcan la dirección que toman los grandes financiadores y operadores. La tarea inmediata para quienes trabajamos en inclusión digital en el país pasa por vigilar de cerca estos flujos, exigir que la inversión llegue también a las zonas menos rentables y construir, en paralelo a la llegada de las redes, el acompañamiento pedagógico que hará que esa conexión sirva de verdad.